La historia detrás de nuestra empresa
Algunas personas lo preguntan con curiosidad.
Otras lo comentan al verlo escrito por primera vez.
¿De dónde viene el nombre de Dmanán?
Es un nombre diferente, poco habitual, y precisamente por eso suele despertar interés. Pero lo que muchos no saben es que detrás de él no hay una decisión de marketing, sino una historia de origen, de familia y de agradecimiento a quienes comenzaron todo.
El inicio de nuestra historia en Lugo
Nuestra trayectoria empresarial comenzó hace muchos años en San Fiz, un pequeño barrio de la ciudad de Lugo.
Allí, el abuelo Chousa puso en marcha el primer proyecto empresarial de la familia. Como ocurre en muchas historias empresariales, el camino no fue sencillo. Hubo mucho trabajo, esfuerzo, decisiones importantes y también algo de suerte.
Con el paso del tiempo, aquel proyecto fue creciendo poco a poco. A la iniciativa inicial se fueron sumando también la segunda y tercera generación de las familias Chousa y López, consolidando un proyecto empresarial sólido.
Finalmente, aquella empresa fue vendida, y ese momento marcó el inicio de una nueva etapa.
Una etapa que terminaría convirtiéndose en Dmanán.
El momento de elegir un nombre
Cuando comenzamos esta nueva etapa empresarial, había una decisión importante que tomar: cómo llamar a la nueva empresa.
Podríamos haber elegido un nombre técnico, moderno o directamente relacionado con el sector. Pero teníamos claro algo fundamental: queríamos que nuestros orígenes estuvieran presentes.
Queríamos un nombre que recordase siempre de dónde venimos y que sirviese como homenaje a quien puso la primera piedra de nuestra historia empresarial.
Manán, el origen de todo
El abuelo Chousa había nacido y crecido en Manán, una pequeña parroquia del municipio de O Corgo, en la provincia de Lugo.
Un lugar sencillo, profundamente ligado a nuestras raíces familiares.
Y cuando alguien le preguntaba de dónde venía, siempre respondía con orgullo:
“Veño de Manán.”
Una frase sencilla, natural y muy suya.
De “Veño de Manán” a Dmanán
Fue precisamente jugando con esa expresión como surgió la idea.
De aquellas palabras apareció D-Manán, que con el tiempo terminó convirtiéndose en Dmanán.
Un pequeño juego de palabras que terminó dando nombre a nuestra empresa.
Pero para nosotros ese nombre significa mucho más que una simple denominación.
Es un recordatorio constante de nuestros orígenes.
Un homenaje a quienes empezaron el camino
Cada vez que escribimos o pronunciamos Dmanán, recordamos varias cosas importantes:
- San Fiz, el lugar donde comenzó nuestra trayectoria empresarial.
- Manán, donde nacieron nuestras raíces familiares.
- Y el esfuerzo de quienes comenzaron este camino antes que nosotros.
El nombre es, en definitiva, una forma de agradecer a quien puso la primera piedra, permitiendo que hoy podamos seguir desarrollando proyectos y construyendo futuro.
Porque una empresa también se construye con historia
En Dmanán creemos que una empresa no solo se construye con proyectos, inversiones o resultados.
También se construye con historia, raíces, valores y memoria.
Por eso quisimos que nuestro nombre reflejara exactamente eso.
Nuestro origen.
Nuestra historia.
Y el legado de quienes comenzaron todo.

